“¿Porque, Nyscelle? ¿Porque pensabas quedarte soltera?”

“¿Porque, Nyscelle? ¿Porque pensabas quedarte soltera?”

¡Efectivo el 27 de mayo, seré una mujer casada! No puedo creer lo rápido que ha pasado este tiempo de preparación. Ha pasado como un abrir y cerrar de los ojos. He aquí lo más interesante de mi caso. Yo no pensé que el matrimonio fuera algo para mí. No pensé que sería parte de mi futuro. Yo había decidido que sería la excéntrica Titi Nyscelle para los futuros hijos de mi hermana y para los hijos de mis amigos. La que vestiría de ropa multicolores y le daría mantecado (o nieve) a mis sobrinos de desayuno. Ahora, surge que todavía seré la Titi Nyscelle que me imaginaba, pero también voy a tener a un compañero en estas aventuras.

Quizás a estas alturas te estés preguntando, “¿Porque, Nyscelle? ¿Porque pensabas quedarte soltera?” Bueno, ahora mismo te cuento:

Mis papas se conocieron cuando Mami tenía 15 años. Papi espero por mami 6 años y 7 meses (y si le preguntas a él, te podría dar hasta el segundo que espero). Mami termino la universidad y la Maestría y luego regreso a Puerto Rico a casarse con el amor de su vida. Igual ocurrió con mis abuelitos. Fue una historia de romance, dificultad, determinación y un amor que venció todo obstáculo. Un amor que los mantuvo juntos hasta que falleció mi Abuelita. Y, yo, como muchas niñas, tenía una leve obsesión con las películas de Disney y los cuentos de hada que todas conocemos—niña conoce al príncipe, se enamoran y colorín colorado. Yo me sentaba a ver esas películas constantemente…bueno, por lo menos cuando no estaba viendo el video de la boda de mis papas. Desde chiquita me han encantado los cuentos de amor.

Porque así fueron las experiencias de cuatro seres tan importantes en me vida, y también como le funciono a Blanca Nieves, yo estaba muy segura de que yo también conocería a mi persona siendo jovencita aun y que tendríamos el resto de nuestras vidas para vivir un cuento de hadas. Esta fue una expectativa que yo me puse a mí misma y una que afecto las decisiones que tomaría ya siendo más grande. Tal fue mi afán por mantener la legacía de mi familia, aun no siendo una expectativa que me pusiera mi familia. Al contrario, desde muy pequeña me acuerdo que Papi nos decía a mi hermanita y a mí, “Primero terminas el Masters (la Maestría) y después te buscas el ‘Mister (el galán)”. Él sabía que estaba criando a dos mujeres en tiempos difíciles y el y mami querían prepararnos para tener un futuro exitoso. Bueno, volviendo a mis expectativas…no son muy diferentes a las que nosotras como chicas Latinas escuchamos frecuentemente: “¿Cuándo te vas a casar? ¿Tienes novio? No esperes mucho porque te falta tener bebes.” Y eso es sin lo que vemos en las películas y novelas.

Ok, volviendo al cuento: Tan pronto como se me dio permiso para tener novio, comencé mi meta de conseguir al hombre que sería el amor de mi vida. Esa fijación combinada con las expectativas poco saludables que tenia de cómo iba ser mi vida, causo que tomara decisiones que por siempre marcarían mi vida y mi camino. Me quedaba con novios que no me trataban bien solo por un deseo entrañable de que todo saliera tal y como le había salido a mi familia. Lo que sí lograron estas relaciones fue dañar mi autoestima. Claro que nadie sabía y sufría de autoestima baja. Yo fui la reina de nuestro Homecoming y tenía buenas calificaciones en la escuela, pero tenía dentro de mí un vacío que estaba ansiosa de llenar. Fue tal mi deseo de conseguir una pareja que estando en la universidad, me encontré en una relación física y emocionalmente abusiva. Una que casi acaba con mi vida. Cuando mi familia se enteró de lo que estaba pasando, me regresaron a casa y me conectaron con cuanto recurso y ayuda pudieron encontrar para restaurar a su niñita. Aun así, después de toda la ayuda que se me fue dada, termine con novios no saludables. Todo el dolor y mis pensamientos distorsionados estaban siendo reflejados en las relaciones que escogía. Estaba poniendo a otros como prioridad y sacrificando todo por intentar encontrar alguien que mi quisiera por el resto de mi vida. Y es que esa no es la calidad de vida que fuimos creadas para vivir.  Lo peor del caso es que ya para ese momento había comenzado mis estudios para ser terapista. Yo, de todas las personas en el mundo, debería de saber que no estaba bien. Bueno…adelantemos un poco la historia. Teniendo unos 20 y pico de anos, pase por lo que sería mi último ‘break-up’. Después de finalizar la relación, recibí una llamada de la cunada de mi ahora, exnovio. Fue una de las conversaciones más francas que había tenido en mi vida. En ese momento se me prendió la bombillita y decidí que iba a dedicar mi tiempo al mejoramiento de mi salud (física, emocional y espiritual).  En ese tiempo busque más de Dios y Su voluntad para con mi vida. Mis prioridades cambiaron por completo.

Dándole pa’lante un poco más en la historia, casi al fin de mis años 20, estaba en un taxi en Nueva York   con un amigo platicando sobre relaciones cuando él me pregunto, “¿De verdad crees que tu pareja te va a encontrar si no lo estás buscando? ¿Y que si pierdes una oportunidad?” Yo, muy calmada, le dije que sí. Que me iba a esperar y confiar…y que si terminaba quedándome soltera que conmigo estaba bien. De todas maneras, tenía mucho amor que darles a mis seres queridos y que sería una Titi increíble.

Y adelantamos la película una vez más: Era un martes por la tarde (en realidad no me acuerdo del día, pero, digamos que fue un martes) cuando recibí un mensaje de un conocido que era parte del círculo de amistades. A los dos nos encantaba un restaurante que se especializaba en camarones y me invito a comer. Como era un conocido, no pensé que fuera un ‘date’ y concedí. Esa noche se repitió varias veces hasta que tres meses más tarde el compartió un poco de su corazón e intenciones. Todo este tiempo juntos habíamos comenzado a crear la fundación de una relación basada en respeto y gustos mutuos y amistad…y yo ni cuenta me había dado—esta fue la fundación de la relación más bella que he tenido en mi vida.

Y, ahora, aquí estamos. Tengo 32 años (casi 10 años más de los que me imaginaba que tendría cunado me casara). Mi persona me encontró a mí y se enamoró de mi tal y como soy. La realidad es que yo pasé por mucho—pero, como dije en el primer blog: Yo creo, firmemente, que fuimos creadas con propósito, y que no importa pro lo que hayamos pasado, nada cambia el propósito para el cual fuimos creadas. Nos toca a nosotras creer y confiar en el Señor. Él se encarga de lo demás. 

No todas nos casaremos, o experimentaremos de lo que el mundo dice que debemos de haber hecho para tal edad; pero, si TODAS fuimos creadas para brillar nuestra luz, dar de nuestro amor y efectuar un cambio en este mundo. Así es que cuando la gente te diga que ya para tu edad deberías de estar haciendo tal y cual, sonríe y recuerda no darles espacio a esos pensamientos…en vez, escucha la voz tierna y amable de tu corazón recordándote de tu propósito y de que tal y como eres ya eres perfecta.

On May 27th, I’ll officially be getting married! I can’t believe how quickly time has flown from the moment we got engaged to this moment now. It’s been a whirlwind of excitement, emotion, celebration and a little bit of stress (but that’s not what this blog is about). Here’s the thing, I was certain that marriage wasn’t in my future. I had decided that I was “OK” with being crazy Auntie Nyscelle to my sister’s future children and my friends’ kids. I’d be that cool Aunt that wore bright clothes and crazy jewelry and gave the kids ice cream for breakfast. I mean, I’ll still be that fun Auntie Nys; but, now I’ll have a partner in this adventure.

“So, why had you resolved to being single, Nyscelle?” You may, or may not, be asking yourself right now. Well, here’s my story:

My mom and dad met when mom was just 15. He waited 6 years 7 months (and he could probably tell you down to the days, minutes and seconds) for mom. She finished college, finished Grad School and then came back home to Puerto Rico and married the man of her dreams. The generation before that, my Abuelito and Abuelita had a similar story. Romance, hardship determination and a love that conquered all odds to bring and keep them together until the day my Abuelita passed. I was also, as a little girl, crazy for Disney movies--fairytale stories we all know: Boy meets girl, they fall in love, it all works out—you know, “Happily Ever After”. I mean, I watched them on repeat…in between viewings of my parents’ wedding video. I’m telling you, I am a sucker for a good love story.

Because things had worked out the way they had for my family (and Snow White), I, from a very early age, just knew that I would meet my partner while I was still young and we’d have the rest of our lives to live happily ever after. That expectation that I set for myself early in life led me to make some less that desirable choices.  I wanted so badly to keep the family “legacy” alive. An expectation, mind you, that was not set by my family. My dad, from as young as I can remember, would tell my sister and I, “First you get your Master’s Degree, then you find your Mister.” He knew the world was a crazy place. He and mom wanted to set us up for the best and brightest future. I, on the other hand, just wanted to find a Mister! Within the Latino community that’s also pretty common. As soon as we’re old enough we start hearing, “When are you getting married? “Don’t wait too long, you’ve gotta have babies”. Don’t even get me started on the movies, shows and novelas we see.

Anyway, back to the story: As soon as I was old enough to date I started on my quest to find my life partner. This, along with my unhealthy expectations of what it all entailed caused me to find myself in situations that forever marked and paved my path. I stayed with boyfriends who were not nice to me out of a deeply seeded desire to make things work within the window I had set for myself. Unhealthy relationships led to a low self-esteem. Of course, nobody knew this. I was homecoming queen and my grades were great! I had this void I was anxious to fill, though. Low self-esteem led to even unhealthier relationships. As a young college student, I found myself in a physically and emotionally abusive relationship that almost ended my life. When my family found out, they brought me home. They connected me with every possible and available resource desperate to restore their baby girl…and still, after all of that, my dating choices weren’t great. All of the pain and distorted thoughts I had accumulated were reflected in my relationships and behaviors. I chose to make others a priority above myself, sacrificing everything in hopes of making someone happy enough to love me forever. That’s just not the way we were created to be, though. The kicker is that I was in school to become a therapist! Of all people, I should have known better, no? Fast forward to my late 20’s and my last breakup. I received a phone call that really woke me up. It was the sister-in-law of my now ex-boyfriend and it was the most direct and lovingly stern conversation I’d had in a long time. In that moment decided I needed some time to really focus on my health (physical, emotional, spiritual). I dedicated time to truly and intentionally seeking what God’s will was. My priorities shifted.

Fast forward again to my late(r) 20’s. Sitting in a cab in New York with a friend talking about dating. He said, “You really think he’s just going to find you? What if you end up missing out?” I calmly said, “Yes”. I was going to sit back and wait. I ended up single, I’d still make a great aunt and I had a lot of love to give.

Last fast forward: On a regular Tuesday (I really don’t remember the day, but let’s just say Tuesday) in February I received message from someone I’d seen and known of for years within my circle of friends. We both really liked this shrimp place (as evidenced by our Instagram posts) so he invited me to go one day. Not thinking anything of it since we were already friendly, and agreed. One hang out turned into another. After 3 months of just hanging out with me, my friend revealed his heart to me. This whole time we were building a relationship based on friendship, mutual respect and likes and I had no clue. Those shrimp nights and trips for froyo built a foundation for what became the most beautiful relationship ever.

Now, here we are. I’m 32 (approximately 10 years older than the young Nyscelle would have imagined I’d be when I got married). My human found me and loved me--for who I am in my entirety. I cannot wait to marry the love of my life! I experienced a lot--but, as I mentioned in the first blog post. We were created with a purpose-- and no amount of “life” that happens to us can take that away. When we stop to assess, regroup and trust our maker, something amazing happens. It’s no longer about others or expectations and it becomes about living into who we are. Not all of us will get married or__________(fill in the blank of expectations); but, I am a firm believer that all of us are beautifully and wonderfully created to make this world a better place by allowing our light, lives and love to shine the way it was truly intended to. So, kindly smile when you’re told what you “should” be doing and remember to listen to that still, small voice in your heart reminding you that WHO you are and HOW you are is perfect and enough!

 

Nyscelle works as an Advocate for Latina survivors of Domestic Violence and Human Trafficking in Portland and has been working to support, empower and advocate for survivors for almost 10 years. She's deeply passionate about humans and spreading hope. She's also a huge fan of chocolate chip cookies, coffee and exploring new places.
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